Es bastante gracioso observar cómo miles de personas se encuentran en contra de la producción de energía nuclear por la cantidad impresionante de desechos radiactivos. El gran estrés que existe por la energía "sucia" es sencillamente estúpido porque hasta la fecha no existe tal cosa como energía "limpia". Si bien hay mucha esperanza en la energía solar, mareomotriz, eólica y otras no son eficientes al grado de los combustibles fósiles o la fisión nuclear.
Pero hay un pequeño problema en cuanto a nuestras prioridades con estos dos. Como ya decía, lo que más le preocupa a los ambientalistas es la cantidad de productos radioactivos de desecho que existen como efecto colateral a partir de esta producción de energía. Sin embargo, los desechos de las plantas de carbono son, en efecto, más radiactivos que los generados por sus contrapartes nucleares.
¿Por qué sucede esto? La respuesta es bastante sencilla (y muy obviada previamente):
El carbón mineral contiene rastros muy pequeños de Uranio y Torio, ambos elementos radioactivos. Su existencia en el mineral no es un problema mayor, pues son cantidades mínimas. Sin embargo cuando se quema el carbón para obtener la energía eléctrica las concentraciones de ambos materiales radiactivos aumenta en una proporción descomunal (hasta diez veces los niveles originales).
La sospecha de esto no es reciente, ni su investigación. De hecho, uno de los primeros estudios grandes es de finales de los setentas (1978) y fue hecho para la revista Science, una de las más respetadas a nivel mundial. El estudio encontró que la dosis radiactiva ingerida por personas viviendo cerca de las plantas de carbón era igual o MAYOR que las dosis para las personas viviendo al rededor de facilidades nucleares.
Sólo para comparar, los científicos encontraron hasta dieciocho milirems (rem=unidad para medir dosis de radiación ionizante) al año. En cambio, las muestras tomadas cerca de los complejos nucleares sólo dieron de tres a seis milirems en el mismo periodo. Incluso cuando se comparó la comida cosechada en dichas áreas, las dosis de radiación fueron de cincuenta a doscientos más altos alrededor de las plantas de carbón.
Así que es mejor pensar en los daños verdaderos de una planta de carbón (que no sólo produce más desechos radiactivos, también genera lluvia ácida y emisiones masivas de CO2) antes que empezar a reclamar por una energía nuclear "sucia". Aunque al final de tanta alarma...el riesgo es mínimo a menos que seas un minero.
31 de marzo de 2009
Carbón Radiactivo
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